Cuatro errores comunes que cometemos al leer las etiquetas de los productos alimenticios

SÃO PAULO, 21 de julio de 2021 /PRNewswire/ — Mirar la etiqueta de los productos alimenticios se ha convertido en…

SÃO PAULO, 21 de julio de 2021 /PRNewswire/ — Mirar la etiqueta de los productos alimenticios se ha convertido en parte de la rutina de las personas. Según un estudio reciente de Tate & Lyle, proveedor global de ingredientes y soluciones para alimentos y bebidas, el 84% de los consumidores en México leen la tabla nutricional del envase. En Chile, cerca del 83% de los chilenos tienen el hábito de consultar la tabla nutricional y la lista de ingredientes antes de comprar un producto. Lo mismo acontece en Colombia y Argentina, con 80% y 78%, respectivamente.

Sin embargo, a veces leer no es lo mismo que comprender. «Por mucho que nos estemos moviendo hacia la adopción de etiquetas limpias, con información más fácil de entender, todavía es común que los consumidores tengan dificultades para entender las etiquetas», comenta Renata Cassar, nutricionista de Tate & Lyle.

Revisa los errores más comunes al leer las etiquetas de los productos y aprende a evitarlos.

1.  Leer sólo las calorías en la tabla nutricional

La mayoría de los consumidores que leen la tabla nutricional buscan información sobre las calorías, esto es lo que revela la encuesta de Tate & Lyle realizada en 2020. En Colombia, el porcentaje es de 65%, seguido por Argentina con 62%, Chile con 59% y México con 57%.

El valor energético es la primera información que viene en la tabla nutricional, pero no por eso es la más importante. «Tenemos que analizar el valor nutricional de los alimentos y no sólo las calorías. Hay que comprobar los macronutrientes, es decir, los carbohidratos, incluyendo el azúcar, las proteínas y las grasas presentes en el producto».

Vale la pena recordar que las grasas pueden ser descritas al menos en tres categorías en la tabla nutricional: grasas totales, que son la suma de todos los tipos de grasa, grasas trans y grasas saturadas. Se debe restringir el consumo de grasas trans y saturadas, ya que su ingesta puede aumentar el riesgo de enfermedades cardíacas.  En algunos productos, y bajo condiciones específicas, la información nutricional también puede informar sobre la grasa insaturada, un tipo de grasa que es buena para la salud.

«También recomiendo verificar la cantidad de fibra dietética. No es una regla, pero muchos alimentos y bebidas que contienen fibra tienden a tener menos azúcar y calorías, por ejemplo, en la categoría de panificación, como los panes y galletas con fibras, y las bebidas, como alternativas lácteas, con fibras. La fibra tiene un papel fundamental en nuestro cuerpo, principalmente en la función intestinal», explica la nutricionista.

«Muchas personas eligen los alimentos por el número de calorías, pero no siempre la menos calórica es la más saludable o la más nutritiva. Es importante analizar la composición nutricional y considerar la cantidad por porción», señala la experta en nutrición de Tate & Lyle. Otro consejo es verificar el porcentaje de cada nutriente en los valores diarios (%VD).

2.  No leer la lista de ingredientes

Uno de los errores más comunes es no leer la lista de ingredientes. La lectura es fundamental porque muestra la composición del producto alimenticio en orden decreciente: desde el ingrediente en mayor cantidad al ingrediente en menor cantidad y luego los aditivos. «Algunas nomenclaturas más técnicas pueden aparecer en la lista, pero no es porque no entendamos algunos términos que tengamos que temerles. Por ejemplo, el ácido ascórbico es la vitamina C, y la lecitina está presente en el huevo. Las autoridades determinan algunos términos técnicos, que la industria debe seguir, pero muchos consumidores no los conocen. Por ejemplo, la polidextrosa y la maltodextrina resistente son nombres técnicos para las fibras alimentarias. Por esta razón, siempre recomiendo buscar ese nombre que no es familiar», dice Renata Cassar.

3.  Considerar azúcar como todo lo que termina con «osa»

Sacarosa. Fructosa. Glucosa. Maltosa. Es común encontrar la afirmación de que todo lo que termina con «osa» en la lista de ingredientes es azúcar, pero esto no es cierto. «Las generalizaciones son peligrosas porque siempre dejan de lado la excepción a la regla, y este es exactamente el caso de la polidextrosa, que es una fibra dietética, no un azúcar», explica la nutricionista. Presente en los alimentos y bebidas bajos en calorías, esta fibra se utiliza en las estrategias de reducción de azúcar y calorías y como solución para el enriquecimiento y la fortificación con fibra.

4.  Creen que light, diet o con cero grasas es una garantía de salud

¡Ese es el error más clásico! Simplemente empieza la dieta y todo lo que es «light, diet o cero grasas» se hace más atractivo. Este tipo de etiquetas pueden ayudar en la selección de algunos alimentos y bebidas, pero por mucho que estos términos destaquen en los envases de los productos, no siempre son una garantía de un alimento más saludable. La nutricionista de Tate & Lyle refuerza que para una selección consciente, es necesario leer la etiqueta. Y advierte: «no hay comida mágica, el equilibrio es lo más importante».

Acerca de Tate & Lyle

Tate & Lyle PLC es un proveedor líder a nivel mundial de soluciones e ingredientes para la industria de alimentos y bebidas.  Con el respaldo de nuestra historia de más de 160 años en innovación de ingredientes, nos asociamos con nuestros clientes para brindarles opciones más saludables y deliciosas para sus alimentos y bebidas. Estamos orgullosos de que millones de personas en todo el mundo consuman a diario productos que contienen nuestros ingredientes.

A través de nuestra experiencia en edulcoración, textura y fortificación con fibra, nuestro sector de FBS (Food and Beverage Solutions) desarrolla soluciones que reducen azúcar, calorías y grasa, y añaden fibra, brindan textura y estabilidad en categorías como bebidas, lácteos, productos de panificación, sopas, salsas y aderezos.  Nuestra unidad de negocio, PP (Primary Products), produce edulcorantes calóricos, almidones industriales utilizados en papel y envases, acidulantes y productos utilizados para la nutrición animal.

Contamos con alrededor de 4,500 empleados que trabajan en más de 60 ubicaciones en 30 países. El propósito de Tate & Lyle es Mejorar vidas por generaciones y, a través de nuestro propósito, creemos que podemos hacer crecer nuestra empresa con éxito y tener un impacto positivo en la sociedad.  Llevamos adelante nuestro propósito de tres maneras: promoviendo un estilo de vida saludable, construyendo comunidades prósperas y cuidando nuestro planeta.

Tate & Lyle cotiza en la bolsa de valores de Londres con el símbolo TATE.L. Certificados de depósito estadounidenses (American Depositary Receipts, ADR) comercializados como TATYY. En el período anual que finalizó el 31 de marzo de 2021, las ventas de Tate & Lyle alcanzaron los 2.8 billones de libras esterlinas. Para obtener más información, visite http://www.tateandlyle.com/ y siga a Tate & Lyle en Twitter y Linkedin.

Foto – https://www.paraguaynoticiastoday.com/wp-content/uploads/2021/07/cuatro-errores-comunes-que-cometemos-al-leer-las-etiquetas-de-los-productos-alimenticios.jpg

FUENTE Tate & Lyle

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